domingo, 13 de noviembre de 2011

INCLUSIÓN SOCIAL o Contra la Pobretología (I)

“Hay tres formas de mentir: Las mentiras descaradas, las medias verdades, y las estadísticas” (Anónimo)

Pensé titular este artículo “Contra la Estadística”, pero la Estadística es una ciencia respetable y extremadamente útil, cuando se la sabe usar. Como toda herramienta debe ser utilizada de acuerdo a sus propias reglas. Si tomo un martillo por la cabeza en vez de por el mango, mi capacidad de colocar un clavo en su lugar queda por lo menos obliterada. Si trato de usar una computadora para que piense por mí, me encuentro con esa famosa frasecita sobre las computadoras: Confiables, Exactas, Estúpidas e Imbéciles, o el conocido SISO: “shit in, shit out”. Para transportar una aspirina puedo emplear un portaaviones, y la aspirina será transportada, aunque de manera bien poco efectiva. En la Estadística hay deformaciones que no proceden de sí misma, sino de su empleo para apuntalar objetivos políticos. En diversas ocasiones hemos señalado los grandes problemas que hay alrededor de las Estadísticas aplicadas en el Perú. Como arma política es sumamente interesante, de cara a la opinión pública de la ciudadanía. Creemos, por ejemplo, que la pobreza ha disminuido, aunque cada gobierno ha añadido su batiburrillo a las labores de recolección de información, su interpretación y difusión de acuerdo a sus muy particulares intereses. Es muy bacán si como gobierno podemos decir que se redujo la pobreza, o que el analfabetismo ha sido erradicado. Sin embargo, si rascamos un poco debajo de la superficie encontramos algunos hechos poco felices, que atemperan cuando menos el optimismo.

Medir Pobreza y medir Inclusión
 
La Inclusión Social y la Pobreza son temas complejos. Que hay relación entre ellos, es obvio, pero cuál pueda ser ésta no está claro. Empecemos por la Pobreza: Su medición es uno de esos hechos poco felices en los que se toman decisiones sobre la base de la publicidad de indicadores confundidos con Valores y Variables, y Variables confundidas con las Definiciones Operativas, Nominales y Reales, y éstas últimas a su vez confundidas con Conceptos. Así si resulta que este mes gastaste 50 céntimos más que el anterior, saliste de la Pobreza. Ello, que linda con el absurdo proviene de confundir un indicador con un concepto, y éste con una situación. No sabemos quién determinó una cifra y no otra como límite, ni por qué ni cómo, aunque supongo que debe haber muy buenas razones. Además está la cuestión de la foto y la película: Yo puedo tomar un momento determinado justo antes de que suban precios, y decir abusivamente que la pobreza bajó porque el indicador tal bajó, y atención, no es que eso sea necesariamente falso, es apenas falaz. Si al día siguiente de que anuncié con bombos y platillos la reducción de la pobreza resulta que suben los alimentos o combustibles, tendría que rehacer toda mi ecuación, y corregir lo dicho, porque el gasto de 50 céntimos, uno, dos o cinco soles de más ya no corresponde al nivel de precios con el que se hizo el primer cálculo. De hecho, los cambios en los niveles de precios, qué obvio, tienen que modificar los valores del indicador de un año para otro, de un mes para otro, e incluso de una semana o día para otro/a. Si yo anuncio hoy que la pobreza bajó porque bajó el indicador de gasto, y mañana suben los precios de subsistencias o combustibles, y no modifico la información, pues digo la verdad cuando digo que el gasto es mayor, pero con los precios de ayer, no los de hoy. Tengo entre manos una información real, pero manipulada e interpretada de manera sesgada para dar la impresión que avanzamos. Y eso empieza a lindar con el engaño.

El 16 de Octubre fue el día internacional de las personas con discapacidad, y además es día nacional de la educación inclusiva. Como quiera que estas efemérides nos importan y están en relación directa con el tema que nos ocupa, debiéramos tratar de ellas a la luz de lo mencionado. ¿Cómo medimos la Inclusión Social? ¿Qué relación tiene la Pobreza con la Inclusión? He aquí un debate que seguramente es muy académico, pero que debería interesarnos, pues de lo que saquemos en limpio determinaremos acciones a tomar.

De donde salen los Indicadores

Los Indicadores salen de determinadas Variables a través de las cuales se determina la presencia o no de una determinada situación. Decimos que el nivel de gasto mensual que las personas realizan es un indicador razonablemente confiable de su nivel socioeconómico. No es descaminado. Es obvio que cuando hacemos un gasto priorizamos ciertas cosas antes que otras, salvo que estemos medio chiflados. Por lo general comemos antes de comprarnos una casa, y entonces de la variación de ese nivel de gasto se puede deducir la situación de los pobres. Si gastas más – precios ceteris paribus, es decir, si gastas más con precios iguales – es porque sin duda mejoras tu calidad de vida, eso es bastante obvio. El dato puede asumirse con moderado optimismo, sobre todo si ese aumento es constante en el tiempo y no sufre decrecimientos notables. El indicador mide un valor en dinero, que si aumenta indica que el número de pobres baja, y si disminuye indica que el número de pobres sube. Y de ahí sacamos los porcentajes a los que tan aficionados somos.

La Variable del Gasto es entonces importante para medir, y seguramente se eligió porque hay mucha economía informal y subterránea, y medir los ingresos resulta muy difícil. Pero ¿qué es la Pobreza, o qué es ser pobre? ¿Y qué relación tiene con la Inclusión Social? Normalmente para llegar a los Indicadores hemos tenido que pasar por todo un proceso que “baja” desde el Concepto, pasa por la Definición, llega a una Definición Operacional, de ahí a Variables, para culminar recién en los indicadores.

Concepto de Pobreza

INEI, cuya página consultamos, reconoce que medir la pobreza es un tema complejo. Se relaciona con diversos conceptos opuestos, como la riqueza; o con conceptos complementarios y traslapados, como por ejemplo el “estatus” o la “insatisfacción”, que se relaciona con la percepción de las propias necesidades. Las necesidades humanas son extraordinariamente complejas, con rasgos objetivos y subjetivos, no es solamente que yo sea pobre si no tengo plata, también la sensación manda. Una persona se puede sentir más pobre porque no puede subvenir su necesidad de llenar la piscina por ejemplo, y esa sensación lo puede llevar a percibir que “baja de nivel”, pues no puede, efectivamente, satisfacer la necesidad de bañarse cuando hace calor. La sensación de carencia es, pues, importante. Pero hay también el aspecto objetivo, sobre todo si se vive en un clima muy caluroso, y la ausencia de piscina puede implicar la muerte por deshidratación. Y los muertos no gastan. El 89 % de la población sobreviviente del Perú se computa a sí misma como Pobre, según Encuesta Nacional de Hogares. Es una interesante discusión académica, si bien soslaya, como todos los conceptos, las situaciones concretas, porque ser pobre es una cosa, y la Pobreza en cuanto idea o concepto es otra. Aterrizar el concepto para los estadísticos resulta muy complejo, porque prefieren tratar con generalidades. No es que esté mal, es que simplemente en medio del tráfago intelectual y matemático se pierde la perspectiva humana.

Se agrava entender el concepto de Pobreza se agrava cuando tratamos de describirlo. Si hablamos de necesidades básicas, entonces cuáles son las no-básicas. La alimentación es definitivamente importante, pero el mantenimiento de la Salud, la calidad de la vivienda, la posesión de vestido y abrigo, el acceso a la educación, la capacidad de ejercer ciudadanía, el acceso a los derechos humanos, etcétera pueden ser considerados en sí mismos o en relación con la ingesta de alimentos o cualquier otra idea. Es que según las condiciones te puedes morir o enfermar tanto si no comes como si comes mal, o hace demasiado frío y estás a la intemperie o sin ropas adecuadas, o sin las vacunas correspondientes. Las condiciones de vida presentan facetas interrelacionadas: Si gozo de salud, es porque mis requerimientos nutricionales están más o menos cubiertos, pero si no puedo solventar el costo de las vacunas o el tratamiento de accidentes o enfermedades estoy complicado. Vivienda es toda cosa con techo, pero si no tengo desagüe mi posibilidad de enfermar aumenta, y si gasto en sanarme limito la compra de alimentos. La vulnerabilidad es, por ende, otro concepto vinculado. Se puede vivir al borde de la pobreza en determinado contexto, pero si soy vulnerable puedo perder fácil ciertas condiciones mínimas de vida.

No es demasiado difícil catalogar a una persona pobre. El problema es clasificar a grandes cantidades de personas como tales, lo que es necesario si tratamos de tomar decisiones con recursos escasos. Hay que cuantificar, saber cuánta gente es pobre. Y por eso tenemos que discutir qué significa ser pobre. Por lo que hemos visto, INEI detiene su preocupación en este punto, y en sus documentos públicos salta directamente a los métodos de cuantificación. Es como si nos dijeran que, bueno, el problema es complejo, no nos corresponde a nosotros más que las malas noticias, así que lo que necesitamos es un método simple, pasar por alto la discusión sobre la Definición Real, que es medio filosófica, e irnos de frente a una definición nominal, que entendemos mejor y nos permite avanzar. Ahí nos dicen que la premisa es que hay pobreza cuando una o más personas muestran un nivel de bienestar inferior al mínimo necesario para la sobrevivencia. Qué sea eso de la sobrevivencia queda una vez más en el aire. Parece a veces que cuando de estadísticas se trata nos apuramos en pasar a la tranquila superioridad de los números, y olvidamos que los números sirven para medir algo, y que si ese algo lo dejamos en la nebulosa pues entonces nos faltará precisión y focalización. Definir la pobreza por la sobrevivencia no parece que sea adelantar algo. También los presos de los campos de concentración Nazis sobrevivían. Pero lo cierto es que dejar de discutir nos ahorra saliva y palabreo, y ahí la dejan.

Definición Nominal de Pobreza

Ya que eres pobre si no sobrevives, que es lo que nos dice, podríamos jocosamente decir que eres pobre si ya estás muerto, pero que si no te has muerto todavía es probable que no seas pobre, y eso significaría que estás en un nivel de bienestar superior al de la línea de sobrevivencia. A la vez podríamos decir que puede que no estés muerto, pero sí en proceso de morirte, precisamente porque estás por bajo la línea de supervivencia. Yo me sospecho que eso se puede medir usando esa cosa estadística denominada “expectativa de vida”, que es cuánto tiempo vivirías si las condiciones que presidieron tu nacimiento se mantienen. Lo interesante de esta definición nominal es que nos proporciona una línea de pobreza, es decir una línea que puede medirse considerando las condiciones en las que saldrás de la situación de candidato a la fosa, hacia una situación de bienestar, signifique eso lo que signifique.

Es interesante el nivel valorativo que se subraya: El bienestar se mide en la medida que puedes sobrevivir o no, entendido como que alcanzas una edad respetable. Si sobrevives, es porque tienes un nivel de bienestar, y no eres pobre. Y si te mueres, es porque no tienes el nivel de bienestar requerido para la sobrevivencia, te mueres antes de lo que debes, y por eso eres pobre. Tengo la sensación que aquí hay un razonamiento en círculos. No soy estadístico, pero me parece un tanto circular y simplón considerar que si te estás muriendo es porque estás por debajo de los niveles de bienestar. Los conceptos de bienestar, sobrevivencia y pobreza en apariencia no han sido considerados a cabalidad, probablemente por la urgencia de dar una cifra con la que se puedan hacer cosas. Los estadísticos no son malos chicos, solamente es que ven las cosas en términos de escalas y números. Atraquemos con esto provisionalmente.

Cuantos pobres hay

Se trata entonces de hallar Variables, de preferencia solamente una o dos, significativas y manejables, de modo que trabajemos menos para llegar a lo que queremos. Hay tres métodos de medición internacionalmente reconocidos: Línea de pobreza (LP), Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) y el integrado (I), que combina las dos anteriores. Hagamos el análisis correspondiente. En 1997, en América Latina, doce países empleaban el LP, ocho el NBI, y siete el Integrado. El indicador de marras que se ha publicitado hasta el extremo para decir que somos menos pobres proviene obviamente del método de Línea de Pobreza.

El empleo de uno u otro método depende de la definición de pobreza, que ya hemos visto presenta algunas falencias conceptuales. LP se basa en el consumo privado, en tanto que NBI se orienta hacia la inversión pública y privada, y el consumo público. Así, a vuelo de pajarraco, parece que integrar ambos resulta ser más informativo, desde que las personas no se mueren solamente por no tener plata, sino porque puedes tenerla y no haber hospital, o carreteras para producir una oferta nutricional más equilibrada. Se elige un método por razones prácticas metodológicas y de proyección demográfica y económica. Veamos qué pasa con el método Integrado al clasificar a los pobres: Pobres crónicos - grupo más vulnerable con al menos una NBI e ingresos o gastos por debajo de la línea de pobreza; Pobres recientes - los que tienen sus NB satisfechas pero sus ingresos por debajo de la línea de pobreza; Pobres inerciales - los que tienen al menos una NBI, pero con ingresos o gastos por encima de la línea de pobreza; y por último los Integrados socialmente, - no tienen necesidades básicas insatisfechas y sus gastos están por arriba de la línea de pobreza.

Aunque en teoría en el Perú empleamos el método Integrado, solamente escuchamos hablar de Pobres y Pobres Extremos, lo que sugiere una especie de conspiración de silencio para no mencionar ese tema lisuriento de Pobres Crónicos, Estructurales, Recientes o Inerciales. El dato de reducción de la pobreza que todos manejamos proviene de un indicador del método LP, y así pasamos olímpicamente por alto problemas conceptuales graves, como el de la separación entre políticas económicas y sociales. Según parece, optamos en el pasado por mantener “cuerdas separadas” en tal sentido, con el efecto perverso de la estigmatización de la pobreza, y el contenido ideológico anexo de que si el pobre es pobre es porque se lo merece. Además, privilegiar la LP pasa por agüita caliente la estructura económica, e introduce coyuntural como el tipo de cambio. Otro problema más, bastante práctico, es que el Método Integrado siempre registra mayor cantidad de pobres que si solamente trazamos una raya en el piso. Un indicador basado en una Línea de Pobreza rinde más réditos políticos, o sea permite administrar más jarabe de pico a la población y hacerle creer que la pobreza disminuye, aunque tengamos un déficit de infraestructura enorme, como de hecho es el caso del Perú.

Ah, las definiciones

Maquillar es fácil si se sabe cómo, y aprovecha la ignorancia estadística de la población o la candorosa confianza en los liderazgos políticos. Ir de la definición nominal a la operacional de manera “conveniente” es uno de los tantos procedimientos de hacer la finta que existen en nuestra patria. Tomemos el caso del concepto “hacinamiento”, que indica cuántas personas viven en una habitación. En Bolivia la cifra es 2.5 personas, y hay hacinamiento. Pero en el Perú para que una habitación esté hacinada requiere de cuatro personas. La cantidad de indicadores también cuenta. Bolivia considera la salud un NBI, por ejemplo, pero el Perú no. Es decir, si gastas no eres pobre, pero igual te morirás porque el Hospital más cercano está a 30 kilómetros de distancia a campo traviesa. Pero cuando comparamos nuestras cifras con las bolivianas, les ganamos, claro que con el árbitro a favor y con arcos de diferente tamaño. Pero ganamos, aunque no se puede comparar sino en los mismos términos, y si para los peruanos el hacinamiento es mayor, y no consideramos la Salud como NBI, pues siempre podremos hacer la finta que “estamos mejor” que Bolivia, aunque no se consideren ni los mismos factores ni las mismas cantidades operacionalizadas. Así convertimos a Bolivia en nuestro tradicional premio consuelo, aunque como está empezando a fallar, siempre nos queda Haití.

Los organismos internacionales

Ya hemos visto que si todos medimos como nos da la gana, entonces nuestras cifras no pueden compararse impunemente. Los organismos internacionales emplean sus propios modelos por sus propias e inescrutables razones, pero parece que algunas de ellas se ajustan a sus necesidades, que no a las nuestras. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID), por ejemplo, emplea la LP, que divide a los Pobres en Pobres Extremos, Pobres No Extremos, y No Pobres. Para hacerlo compara el ingreso con la LP para definir la magnitud de la pobreza, determina el costo per cápita diario expresado en dólares, define el valor de la LP, y el valor de la LP total, y luego califica a los hogares. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) emplea también una variante de la LP. Parten de una línea de pobreza extrema metropolitana que corresponde al valor de una canasta básica de alimentos metropolitana. La línea de pobreza extrema del resto urbano es asumida como el 95% de la línea de pobreza extrema metropolitana y la línea de pobreza extrema rural equivalente al 75% de la misma. La línea de pobreza total urbana es asumida como el doble de la línea de pobreza extrema, y la línea de pobreza extrema total rural es igual a la línea de pobreza extrema aumentada en 75%. Los hogares son calificados con los mismos criterios que sigue el BID. Quizá esto tenga algunas ventajas, al emplearse un criterio objetivo de cierto interés, el valor de una Canasta Básica. Por otra parte es obvio el sesgo urbano. El Banco Mundial (BM) compara el consumo con las líneas de pobreza. Para poder hacer comparaciones válidas, ajusta los datos de los países a dólares per cápita diarios en términos de precios internacionales, según la paridad del poder adquisitivo. Así define una línea de pobreza internacional, considerando pobres a los que viven con ingresos por debajo de dicha LP. Esto tiene la virtud de normalizar la data y poder comparar a los diversos países, cosa que ya vimos no se puede hacer con las cifras de cada Institución nacional.

Primer Colofón

Esto hace que nos preguntemos por qué, si existe la información para comparar, y las diversas cifras obtenidas por diversas metodologías, tenemos que asumir como criterio de reducción de pobreza uno y solamente uno, y además aquel que posee menos elementos de objetividad. No decimos tampoco que sea negativo, pero lo cierto es que su empleo ha tenido dos efectos en la Opinión Pública: Uno, dar la sensación de que estamos realmente superando la pobreza, y que por ende las políticas económicas establecidas desde los tiempos del fujimorismo tienen sentido, y Dos, el de invisibilizar el tema de la Inversión Pública en Necesidades Básicas Insatisfechas, con lo que se le encaja el problema de ser pobre a la población. Es decir, si eres pobre, es tu culpa.

Publicado por Javier Bellina de los Heros

INCLUSIÓN SOCIAL o Contra la Pobretología (II)

"Allí donde domina el derecho a la propiedad, donde todo se mide con dinero, no puede hablarse de equidad y bienestar social." (Santo Tomás Moro)


Retomo el punto donde lo dejé. En el artículo I toqué el tema de la pobreza, así que ahora nos toca el tema Inclusión.

¿Inclusión o Exclusión?

Definir Inclusión parece algo extremadamente difícil y hay poca literatura sobre el tema. Parece productivo darle la vuelta e ir al concepto opuesto: Exclusión. El término fue acuñado en Francia en los años 60 y 70 por René Lenoir, Secretario de Estado para la Acción Social del gobierno francés, en su libro “Los Excluidos: Un francés de cada diez”. El libro alcanzó resonancia entre los pensadores galos y europeos, y expresaba el tema de la marginación de diversos sectores del progreso y desarrollo económicos. La idea apuntaba a un ideal republicano de cohesión social y reparto adecuado de los frutos del crecimiento, so pena de que el tejido social se debilite y se ponga en riesgo el sentido de pertenencia a la comunidad política mayor. Si hay sectores de la población que se perciben excluidos de los beneficios que una sociedad produce, dichos sectores no tendrán interés en sostenerla, sino más bien en cambiarla o en secesionarse de ella. Es interesante relevar que esta idea de exclusión no se relaciona a la dependencia, concepto económico, sino a la pertenencia, concepto político. Los excluidos no se quieren ir necesariamente, lo que quieren es participar de sus beneficios sociales, pero si no lo logran, su reacción sería de protesta política, en diversas formas: Migración individual, secesión, autonomismo u otras.

Jacques Delors y sus colaboradores metieron el concepto de Exclusión en el pensamiento de la Unión Europea, que lo adopta oficialmente en 1989. Desde aquí la idea y su contraparte la Inclusión, se expande a través de organismos internacionales como Naciones Unidas, OIT y el Banco Mundial. Los laboristas británicos crean una oficina gubernamental denominada Social Exclusion Unit (Unidad contra la Exclusión Social) integrada a la Secretaría del Gabinete del Primer Ministro, con un sesgo más práctico, dirigido a lo económico. Según parece nosotros hemos hecho algo semejante en nuestro orden republicano, dedicándole un novísimo Ministerio.

¿Exclusión o Pobreza?

El tema de la Exclusión, y su contraparte la Inclusión, está traslapado con el tema de la Pobreza, y en cierto modo se le opone. Aún cuando en estos primeros meses de gobierno se haya creado una primera síntesis, aún debemos diseminarla para transformarla en Políticas Públicas. Seguimos aferrados a un concepto de pobreza que, como hemos visto en el anterior artículo, tiende al economicismo, y no considera una serie de circunstancias sociales con valor propio, como la participación política, la integración social, la redistribución de los beneficios sociales y la pertenencia. Lo opuesto a la Pobreza es la Riqueza, pero no es la Pobreza un determinante de la pertenencia a una determinada Sociedad, por lo menos no en el sentido extremo. Pero parece claro que la Pobreza es una de las principales causas o factores de la Exclusión. Una ventaja de emplear Exclusión es que abarca un énfasis mayor en el tema democrático, al centrarse en el ejercer los derechos sociales, culturales y económicos de las personas para lograr estándares de vida más adecuados a la condición humana. Convierte la solución del problema de la pobreza en una cuestión de derechos y obligaciones sociales, reformula la función del Estado y permite ampliar la mirada en función del tema primigenio de cohesión social y refundación de una sociedad que integre a todos sus miembros respetando la diversidad. Y ello abarca temas como la Inversión Pública, es decir complementar la capacidad de gasto de las familias con la posibilidad de acceder a la infraestructura y servicios necesarios, como escuelas, hospitales y demás.

La dinámica social de la Inclusión

Si dejáramos a la sociedad a su suerte, sin nadie que planifique y dirija, tal vez llegáramos a la sociedad perfecta del neoliberalismo, pero creemos más bien que la entropía sería cada vez mayor. Cuando el Estado y la Sociedad permiten la Exclusión, las posibilidades de mantener integrada la sociedad disminuyen y se produce el riesgo del colapso, a manos precisamente de los grupos de excluidos. La recurrencia de conflictos sociales es un indicador fiable, nos parece, de este hecho. La inclusión social se enfatiza en la medida que trata de aumentar sensatamente la riqueza, mientras a la vez la distribuye de modo que el factor trabajo obtiene una parte más sustancial del ingreso nacional, rompiendo las barreras sociales que han determinado una distribución demasiado desigual de la riqueza. Una legislación laboral sólida traslada recursos desde las utilidades a los bolsillos de los trabajadores, potenciando los mercados internos y eliminando exclusiones sociales. Los programas para balancear la distribución del producto social en dirección a ciertos grupos maltratados tradicionalmente, como jóvenes NINI, madres solteras y ancianos, potencian los mercados internos y elimina ciertos factores de exclusión. Así también lo hacen el cumplimiento de las leyes a favor de las personas con discapacidad, el impulso a la educación inclusiva y la consideración de los derechos de los grupos étnicos y lingüísticos tradicionales. Se reconoce en todos estos grupos de Excluidos su contribución a la nacionalidad, se eleva su autoestima, se les incorpora a la Nación y de paso se cambian los paradigmas acerca de la Pertenencia.

Visto desde estas perspectivas políticas, sociales y económicas, la Inclusión Social se orientaría entonces a reformular la concurrencia a los mercados de factores económicos para repartir adecuadamente el producto nacional y hacer así participar a todos de los frutos del crecimiento.

Inclusión y economía

La política de Inclusión y sus determinantes parecerían en consecuencia un modo de reconciliar las necesidades de la economía con las de la sociedad, integrando la respuesta económica con la social, en una apuesta de mediano plazo por la reformulación de nuestro país, coordinada y fomentada desde el poder democrático. Dado que el acceso al capital ha sido dificultado tradicionalmente por la presencia de oligopolios y alianzas espurias entre éstos y administraciones estatales febles y no distributivas, se ha mantenido fuera del reparto de la torta a grandes sectores de la población. Estos sectores han tenido tradicionalmente grandes dificultades para crear, acumular y/o acceder al Capital dadas ciertas condiciones de vida que determinan precisamente su exclusión; como la oligopolización del sistema financiero, la inoperancia de los sistemas de Salud, la educación de baja calidad y carencia de formación para el emprendimiento de los jóvenes, personas con discapacidad, mujeres, agricultores, etcétera; la dificultad de patentar y desarrollar ciencia y tecnología en nuestro país, y otros. El ascenso social meritocrático se ha visto así bloqueado. La respuesta de la sociedad desorganizada fue capitalizar basándose en la Informalidad social y económica, subordinada a la capitalización formal y alimentada de sus migajas o por evasión fiscal. Incluir implica por lo tanto formalizar el capital, de manera que se puedan integrar los sectores excluidos de la nación a su dinámica económica.

El acceso al trabajo ha sido tradicionalmente bloqueado también por la hegemonía de actividades económicas extractivas, como la Minería, intensivas en capital, pero muy pobres en empleo de mano de obra. La educación de mala calidad y su estructura excluyente, no proporcionan oportunidades para que las personas puedan responder a las necesidades reales de la sociedad, y por lo tanto fomenta la emigración, pasa por alto la tecnologización de la sociedad y prepara para puestos escasos y mal pagados en el sector de servicios, siguiendo el modelo chileno de mercado, como se sabe en colapso hoy en día por el lado más insospechado. El trabajo por ende, también es informal, y como el Capital y la Tierra, y de hecho todo bien escaso, es objeto de corrupción.

El acceso a la Tierra es doblemente importante para nosotros desde que la agricultura no solamente es una actividad productiva, sostenible y con amplias ventajas comparativas, sino que es tradicional en nuestro país, internacionalmente estratégica, y creadora de puestos de trabajo. La ciudad abusa del campo en el ámbito de los precios y la comercialización, en desmedro de grandes grupos de excluidos en nuestro país. La propiedad agraria es muy insegura, y además difícil de ser rentabilizada por grandes sectores sociales. La agenda inclusiva en este caso es tan importante como en el caso del capital y el trabajo.

Pasar de la Exclusión a la Inclusión

Hay dos aspectos en los que resulta importante establecer políticas de Inclusión: La distribución social de los recursos existentes, y la producción de mayor y mejor cantidad y calidad de recursos. El aumento de la presión tributaria permitiría aumentar la parte del estado en la Renta Nacional y redirigirla en función de reducir la exclusión social. Presupone una situación de crecimiento económico sostenido que no se base solamente en el precio de determinados commodities. Presupone también el criterio de equidad, lo que implica que la focalización debe ser más eficaz para atender a las poblaciones más vulnerables e incorporarlas a la economía. Presupone sobre todo una inyección de fondos hacia la sociedad en su conjunto que debería dinamizar la inversión pública y privada, y el fortalecimiento de la economía nacional de mercado, sobre una creciente demanda de bienes y servicios en el interior, de la mano con una inserción más diversificada, amplia, profunda y generadora de capitalización en los mercados internacionales.

La idea de la Inclusión Social parecería ser, por lo tanto, eliminar las tradicionales distorsiones en la concurrencia de las gentes a los beneficios del mercado, aumentando la productividad del factor trabajo en base al aumento de los estándares de calidad de la Educación, la Cultura, la Ciencia y la Tecnología, para así aprovechar con eficiencia las ventajas comparativas diferenciales que nuestro país posee. No parece imposible de lograr, si se tiene una ruta específica, los medios y el equilibrio político suficiente para poder tratar con los actores políticos, tanto los desplazados como los emergentes.

Segundo Colofón

Da la impresión que es posible lograr mayores niveles de Inclusión Social. No queremos caer en un optimismo desaforado. Por otra parte, parece que la población presenta más bien una tendencia a un optimismo moderado y una cierta confianza en lo que la labor gubernamental pueda hacer. Qué tan funcional sea un modelo de desarrollo que no se centre tanto en la dualidad pobreza / riqueza, sino en la de exclusión / inclusión está por verse. Si bien no todo es plata, mucho es plata. Veremos.
 
 
Publicado por Javier Bellina de los Heros
PARTE TRES DE INCLUSIÓN SOCIAL o Contra la pobretología
 
“Un país donde podamos vivir con alegría.” (Perú 2021)

Como decía John “Hannibal” Smith, el líder de los paladines de la serie “The A-Team”, conocido en nuestro medio como “Los Magníficos”, nos gusta cuando un plan se concreta. Por lo general esto quiere decir que cada vez que lanzamos al aire un artículo deseamos que éste arroje luz sobre un tema determinado, y además genere discusión y bronca de la buena, vale decir que nos arrojemos ideas a la cabeza y nos rompamos la crisma a conceptualizaciones, en busca de una comprensión común y una verdad construida entre todos.

Si algo parece desprenderse de las dos partes anteriores de este artículo Contra la Pobretología es precisamente el cansancio frente a un tema sobre el que siempre sentimos que mucho se habla, pero que siempre se queda en el mismo sitio. Esta fue también la opinión de Don Michel Azcueta, que tuvo a bien dirigirnos unas líneas mostrando su acuerdo con lo escrito y manifestando la necesidad de seguir dándole con todo, y además y en particular tratar del MODELO DE DESARROLLO, con sus objetivos, metodologías y consecuencias. Trataré de hacerlo lo mejor que sepa.

En Agosto pasado y sobre la ola del triunfo electoral de Ollanta Humala, Don Michel Azcueta publicó un artículo al respecto, que me permito copiar para conocimiento de mis lectores.

INCLUSION SOCIAL: ¿HACIA DONDE? - Michel Azcueta.
Suelen decir que son los franceses o algún sociólogo perdido los que inventan nuevos nombres para antiguos conceptos cambiando, anulando o disimulando muchas veces el significado original de las palabras que pretenden sustituir, y logrando difundirlas de tal manera que se ponen de moda…Esto ha ocurrido y sigue ocurriendo especialmente en el campo de la práctica social y de las políticas sociales donde las palabras y conceptos de justicia, igualdad se fueron dejando de lado al ser invadidos por la “concientización”, la “participación”, el “empoderamiento” y, desde hace unos años, por la “inclusión social”...
De tal manera se han metido las dos palabritas en nuestro medio que todos las utilizamos aunque no sé si con el mismo contenido y en el mismo sentido: políticos, gobernantes, empresarios, periodistas, intelectuales, dirigentes sociales y populares. Por lo menos, parece que hay algo en común: el reconocimiento que existen “excluidos” y la necesidad de que hay que “incluirlos” en algún lugar…Y esta es la discusión central y urgente, dado que el Presidente Ollanta ha declarado a la “inclusión social” como prioridad de su gobierno (escuchemos a todos los ministros con qué temor añaden las palabritas en todo momento…) y dado que hasta se habla de la creación, en enero, de un Ministerio de Inclusión Social (¡!)…
Parece que sobre quiénes son los “excluidos” en la sociedad peruana hay mucha (no total) coincidencia: los más pobres, los de las zonas alejadas de las capitales, los marginados, especialmente niños y mujeres de municipios andinos y amazónicos. Sin embargo, no creo que haya tanta coincidencia entre unos y otros de los arriba mencionados cuándo se trata de la famosa “inclusión”: ¿Quién incluye a quién? ¿Por qué? ¿Adónde hay que incluirles? ¿En el territorio? ¿En la producción? ¿En la alimentación?¿En la cultura? ¿En los procesos dirigidos por los “no excluidos”? ¿Incluirlos en “otro lugar” distinto al existente? ¿Dónde?
Por encima de diferencias ideológicas, pienso que lo principal es que consideremos al Perú como la auténtica casa de todos, donde todos nos sintamos dueños, donde nos sintamos a gusto en cada uno de los rincones de nuestra casa común, donde podamos repartirnos responsabilidades mutuas, donde todos nos podamos sentar a la mesa a la hora de comer y donde todos podamos educarnos y desarrollar nuestras propias potencialidades en beneficio propio y en beneficio de los demás., y, con todo ello, ampliando la casa, haciéndola más grande y más hermosa. Ahí no habría necesidad de “incluir” a nadie en otro sitio.
Al empezar un nuevo gobierno deseamos sinceramente que se hagan las cosas bien y que, en lo que a programas sociales se refiere, no se caiga en lo de siempre que lleva a los mismos resultados que tenemos, desde hace varias décadas y desde diferentes gobiernos. Se me ocurre una propuesta: ¿por qué, en lugar de incorporar la política social al Ministerio de la Producción o al Ministerio de la Mujer, en lugar de crear el nuevo Ministerio de la Inclusión Social, por qué no la incluimos en el Ministerio de Justicia, de la auténtica, de una vez por todas? - Agosto 2011. - Michel Azcueta, Ex Alcalde de Villa El Salvador, Presidente de la Escuela Mayor de Gestión Municipal.

Termino con la larga cita, y de hecho comparto la preocupación de Don Michel, que en su caso se abona por su larga y fructífera experiencia en gestión municipal, así como por su innegable y probada experiencia y vocación de servicio.

Algo avanzamos en el capítulo anterior al respecto de dónde surgía el concepto de Inclusión Social, qué significados, denotaciones y connotaciones posee, y qué proyecciones manifiesta. Lo veíamos y lo vemos como un avance conceptual positivo, que se dirige a destrozar esa pobretología basada en un concepto de Pobreza que da la sensación que se hace algo cuando en realidad lo único que hacemos es dar saltitos sobre el mismo sitio. Y es que concentrarnos en la pobreza me suena a algo así como concentrarnos en la enfermedad, y aunque eso no está mal - de hecho es lo que los médicos hacen - también nuestros amigos matasanos saben que lo mejor que se puede hacer contra la enfermedad es prevenirla, y gracias a ello la Prevención se ha convertido en un paradigma de las políticas de salud. Del mismo modo, y salvando las distancias, luchar contra la pobreza siempre ha sonado a tratar de salvar al moribundo, con lo que nos deslizamos a la caridad. Pero la gente no necesita caridad, necesita empleo. El concepto Pobreza nos desconcentra del tema real, dándonos la sensación que avanzamos mucho si conversamos bastante sobre repartir alimentos cuando de lo que se trata es de crear empleo que le permita a las gentes ganarse la vida y obtener sus propios alimentos. Comparto en toda la línea la idea de Don Michel, no se trata ya de construir Políticas Contra Algo, por más que este algo sea la Pobreza, sino de avanzar a una Política Por la Inclusión. Y eso implica saber a dónde vamos, es decir cuál es el Modelo de Desarrollo.

El Modelo de Desarrollo – Sus objetivos

En nuestro artículo anterior avanzamos un pequeño análisis centrado en los factores de la economía, basados en la idea de que estar excluidos de las bondades del sistema democrático es un problema de pertenencia, que pasa por la producción social de la riqueza, y por ello vimos a vuelo de avecilla cómo podría establecerse políticas de inclusión que incorporen a todos aquellos que no gozan del producto del trabajo social. Preguntarnos quienes son los beneficiarios del proceso de desarrollo, pregunta legítima de Don Michel, implica saber si llegaremos al disfrute pleno de la condición humana en el tiempo que la vida nos concede.

Ello implica en primer lugar mantener la vigencia social de la Democracia. Un sistema democrático que excluye a grandes sectores de su sociedad es un contrasentido en sí mismo. Excluir potencia las fuerzas centrípetas que pueden destrozar la sociedad. Estas fuerzas son la excesiva concentración de la renta nacional, el excesivo poder de los oligopolios que controlan buena parte de la producción, la corrupción, la delincuencia, el narcotráfico, y toda una serie de lacras sociales que son consecuencia de la exclusión. La pobreza vista como condición humana es un accidente, y cualquier sociedad que se respete trata de reducirla hasta la eliminación total. Y la herramienta conceptual y democrática más afiatada al momento pareciera ser la Inclusión Social.

Concretemos. Nuestro país necesita cambiar progresivamente la matriz exportadora de productos tradicionales, en particular mineros, que ha tenido desde la Colonia. Necesitamos reencontrarnos con la ruralidad de nuestra patria. Necesitamos volver al Perú Agrícola y Experto en Biotecnología de antes de la Invasión española. Naturalmente, si tenemos Minería, deberemos explotarla porque necesitamos la palanca financiera para recuperar una matriz productiva basada en la producción de alimentos. Por supuesto seríamos idiotas si renunciáramos abruptamente a la actividad minera, lo que tenemos que hacer es administrarla de acuerdo a los objetivos nacionales. No llegaremos a una matriz agrícola tecnológica y económicamente viable en el mediano plazo si no aprovechamos nuestros inmensos recursos, la biodiversidad de nuestro territorio, y la capacidad de nuestra población. Y eso significa tanto resolver el problema de la propiedad de la tierra, como inyectar capital en el agro, desarrollar las capacidades de la población, y equiparnos con un arsenal tecnológico y científico ultramoderno e integrado con la milenaria sabiduría de nuestro pueblo.

La plata, qué obvio, debe salir de la actividad minera. Ya sé que esto duele a algunos, pero los recursos minerales no solamente se agotarán algún día, sino que los mismos avances científicos y tecnológicos tienden a bajar sus precios, en especial las tecnologías sobre nuevos materiales. Y mañana o pasado de repente a algún genio israelí – como el último Premio Nobel que trabajó precisamente sobre los cuasicristales - pakistaní o nigeriano se le ocurre cómo sustituir el cobre de manera definitiva, y adiós entonces a nuestras reservas. Si alguien cree que exagero ahí está el caso de la plata (el metal), cuyo precio cayó a la mitad en dólares constantes hace dos o tres décadas debido a que a un nerd japonés se le ocurrió un método para revelar películas que no utilizaba el nitrato de plata.

El cómo usar los recursos financieros parece ser claro: Reformular el sistema educativo para mejorar las capacidades de la población para el trabajo y la innovación, potenciar la investigación científica y tecnológica en los aspectos en los que somos fuertes y tenemos ventajas comparativas, inyectar capital a un sistema financiero más orientado al riesgo agrícola, poner en acción más y mejores tierras de cultivo, resolver los problemas de tierras y aguas. Todo esto tiene múltiples aristas de diversos tipos. Para ejemplo un botón nomás: una inteligente división del territorio nacional basado en las cuencas y no en los ríos como límites está aún por hacerse. Nuestra organización territorial tradicional es muy simple: De Corregimientos coloniales a provincias republicanas, y de Intendencias a Departamentos. Pero las Intendencias se crearon para cobrar Impuestos y los Corregimientos para explotar la mano de obra indígena. Es decir, nuestro orden territorial heredado de la Colonia y simplemente descuartizado durante la República no se creó para que fuera funcional económicamente, y es así entonces como podemos entender las macrorregiones que se están planteando como una reorganización del territorio orientado racionalmente a la actividad agropecuaria.

El Modelo de Desarrollo – Sus métodos

Hemos optado no por una transformación revolucionaria, a la que nuestro pueblo le teme, sino por un modelo gradualista. Los resultados electorales mostraron que los intereses de los poderes fácticos y la pesada inercia social hacen de cualquier proceso de Inclusión Social un problema grave. La base política del cambio se amplió, y eso tuvo y tiene un costo, pero también muestra oportunidades importantes. Se distingue una voluntad de cambio, pero también se ve que estos cambios se desarrollarán en el contexto del sistema democrático. Una sabia dosis de realismo permitió ganar las elecciones, pero a la vez determina que, como ocurre en cualquier democracia, habrá que hilar fino. No se puede cambiar todo a un tiempo, así que habrá que avanzar, como quiere el esquema político, de la mano de la opinión pública. Por ende las capacidades de negociación se vuelven esenciales. A este gobierno no se le ha dado ni luna de miel ni tregua alguna. Los miedos instilados en la población por ciertos poderes fácticos, aunque están mostrándose vacíos y sin contenido, siguen siendo agitados, aunque con cada vez menos fuerza, por los sectores más recalcitrantes, apoyados en un aparato mediático oligopólico cada vez más desprestigiado. Sin embargo, la racionalidad económica y la recuperación de ciertos valores republicanos de buen gobierno están empezando a surtir efecto. La derecha política dictatorial está cada vez más arrinconada y parecen surgir nuevas derechas más comprometidas con la Democracia, mientras que los Poderes Fácticos, pragmáticamente, se suman al nuevo estado de cosas, dispuestos a pagar más para seguir manteniendo las utilidades en azul y empezando a entender que no se puede crecer sin redistribuir. La pelota está entonces en la capacidad del gobierno de incluir a nuevos actores sociales arrancándolos de la mera supervivencia hacia la participación política y la integración social. En esta cancha se jugará la pelota política los próximos años. La mística del servicio público está en ascenso, aunque lenta y trabajosamente. La realpolitik se impone, y a nuestro ver se impone bien y correctamente, desde que está orientada por claros valores republicanos. Los remanentes del clientelaje político que nos gobernaron hasta ahora dan coletazos y se felicitan de encontrar que algunos miembros del gobierno son como ellos, pero la voluntad política de no blindar y de andar derechos como Dios manda está entrando poco a poco en la mente de la gente. Esperamos y deseamos que siga así, por el bien del proceso de cambios en nuestro país.

El Modelo de Desarrollo – Sus consecuencias

Las consecuencias de un cambio en el Modelo de Desarrollo no son tan claras como quisiéramos. Podríamos pintar el mejor de los mundos, al estilo triunfalista que nos gusta, pero ni tengo vocación de Nostradamus, ni prefiero el optimismo al pesimismo. Además, como en la famosa anécdota de Herodoto y el Caballo, muchas cosas pueden pasar en el intermedio. Veamos a nuestro vecino Chile, tan estable creíamos, y a su seguramente bienintencionado Presidente, y veremos que sus planes se han visto trastocados por terremotos y hartazgos sociales muy evidentes. Nadie tiene la espada del augurio. Sin embargo, me gustaría pensar que las consecuencias de este proceso no deberían medirse en términos del programa político de un partido, por más importante que éste sea. Nuestro país cumplirá el año 2021 doscientos años de vida independiente y republicana. La asociación civil Perú 2021 posee una visión de país que no me parece negativa, y que me parece perfectamente aplicable como gran objetivo de este proceso de cambio:

Un Perú próspero, pacífico, democrático y justo donde todos seamos educados con valores y conocimientos necesarios para hacer realidad nuestras aspiraciones a través de un trabajo estimulante y digno.
Un país con instituciones sólidas y transparentes que garanticen los derechos de la persona, el cumplimiento de la ley y la iniciativa privada
Un país hospitalario y solidario, orgulloso de su inmensa diversidad natural, cultural y social
Un país donde podamos vivir con alegría.
Publicado por Javier Bellina de los Heros
 

lunes, 24 de octubre de 2011

TÉCNICAS PARA DESARROLLAR UN PENSAMIENTO CREATIVO

TÉCNICAS PARA DESARROLLAR UN PENSAMIENTO CREATIVO


Como todos sabemos, el mundo está repleto de oposiciones, y por supuesto, cualquier atributo, concepto o idea serían muy difíciles de entender, o directamente de entrar en el sistema semiótico y tener sentido, sin su contrario. ¿O cómo definiría la belleza sin la fealdad, el día sin la noche?
 
El creativo Charles Thompson ha desarrollado algunas técnicas sobre como aprovechar este modelo binario de oposiciones con el fin de aumentar nuestra creatividad. Veamos su metodología y algunos de sus conceptos.
 
Lao-Tzu escribió el Tao te Ching para enfatizar la necesidad de que un líder que intentaba ser exitoso, pudiera ver y entender las oposiciones por todas partes. Dos conceptos formulados son especialmente importantes:

1. El líder sabio sabe cómo ser creativo. Para dirigir, el líder primero aprende a seguir.

2. Para prosperar, el líder simplemente aprende a vivir. En ambos casos, es la misma interacción la fuente de creatividad.

Todo comportamiento se compone de contrarios. Por eso, sería interesante que aprendamos a ver las cosas desde atrás, dentro, fuera, y al revés.

La metodología

En orden de llevar todo esto a la práctica, se deberían tener en cuanta los siguientes siete puntos:
1. Piense el problema al revés. Cambie una afirmación positiva por una negativa, y viceversa.
2. Intente definir lo que no es.
3. Vea aquello que los demás no ven, para comenzar a resolverlo desde allí.
4. Utilice el método "que pasaría si…" como brújula.
5. Cambie la dirección o la ubicación de su perspectiva.
6. Piense lo que haría si está buscando el resultado opuesto
7. Torne la derrota en victoria o la victoria en derrota

Entendiendo cada punto
Vemos a que se refieren más concretamente cada uno de los puntos:

1. Cambiando la afirmación positiva en negativa

Por ejemplo, si se encuentra tratando con alguna persona que esté a cargo de los Servicios al Cliente de una empresa, pero que no logra responderle satisfactoriamente, hágase una lista completa de lo que podría hacer ese servicio si fuera verdaderamente muy malo.

Posiblemente, se sorprenda agradablemente al ver algunas de las cosas que en realidad se están haciendo bien, y pueda ser más conciliador con esta persona, o bien esté seguro de sus razones y de la falta de un buen, servicio, lo cual se podrá expresar mucho más claramente.



2. Descarte selectivo

Para no perder el tiempo en la búsqueda de soluciones, sepa primero cuales son las cosas que no es necesario modificar, y consecuentemente ocuparse de ellas. Entienda cual es la verdadera causa y descarte de sus pensamientos aquellas que no necesitan ser tomadas en cuenta



3. Haciendo lo que nadie más hace

Por ejemplo, los japoneses introdujeron cambios trascendentales en los relojes, al crear el reloj de cuarzo, que la industria suiza, pionera hasta ese momento de la industria del reloj (a cuerda), jamás imaginó.



4. El método "que pasaría si…": la mejor guía

Se debe hacer una lista de pares de acciones opuestas, que podrían ser aplicadas al problema. Sólo se debe preguntar a su mismo "que pasaría si yo…" y conectar esta frase con cada uno de los pares de oposiciones. Como ejemplo:

Es personal/es general

Se estira/se encoge

Se congela/se derrite

• …



5. Desde otro ángulo

Cambie radicalmente la perspectiva, incluso mediante el cambio de posición física. Aborde el problema caminando alrededor del mismo, o haciendo alguna concepción diferente a las habituales.



6. Otro resultado para un mismo objetivo

Si, por ejemplo, quiere aumentar las ventas, piense sobre cómo podrían disminuir las mismas. ¿Qué tendría que hacer para que suceda esto último? El contrario a esta respuesta podría ser la solución.



7. No hay mal que por bien no venga…

Si algo sale mal, piense en de los aspectos positivos de la situación. Si se reprobó un examen o salió mal una entrevista ¿Qué se sacó en positivo de esto? ¡Que ahora ya sabe mejor como podrían desarrollarse otras situaciones similares, y seguramente estará más preparado para las mismas!

jueves, 29 de septiembre de 2011

Introducción a la pedagogía Waldorf

Por: Las Escuelas Waldorf en la Argentina

"No hemos de preguntarnos qué necesita saber y conocer el ser humano para el orden social sino ¿qué potencial hay en el hombre y puede desarrollarse en él? Así será posible aportar al orden social nuevas fuerzas procedentes de la generación joven. De esta manera siempre pervivirá en este orden social lo que hagan de él los hombres integrales que se incorporen al mismo y no se hará de la nueva generación lo que el orden social quiere hacer de ella."
Rudolf Steiner


Una educación que crece con el educando

Cuando los niños relacionan lo que aprenden con su propia experiencia, se sienten llenos de interés y de vida, y lo que así aprenden se convierte en algo que les es propio. Las escuelas Waldorf están pensadas para promover este tipo de aprendizaje.

La educación Waldorf tiene sus raíces en las investigaciones del pensador y científico austríaco Rudolf Steiner (1861-1925). Según la filosofía antroposófica de Steiner, el hombre es un ser trimembrado – tiene cuerpo, alma y espíritu--, cuyas capacidades se despliegan a lo largo de tres períodos de desarrollo en la marcha hacia la adultez: la infancia temprana, la infancia intermedia, y la adolescencia.

En abril de 1919, Steiner visitó la fábrica de cigarrillos Waldorf Astoria de Stuttgart, Alemania. La nación alemana, derrotada en la guerra, se debatía al borde del caos económico, social y político. Steiner les habló a los trabajadores sobre la necesidad de una renovación social, de encontrar una nueva forma de organizar la sociedad y su vida política, cultural y económica (la tri-formación social).

Emil Molt, el propietario de la fábrica de cigarrillos Waldorf-Astoria, le pidió a Steiner que organizara y condujera una escuela para los hijos de los empleados de la compañía. Steiner accedió pero con cuatro condiciones, todas las cuales iban en contra de lo que se acostumbraba en la época:

que la escuela estuviera abierta a todos los niños; que fuera para ambos sexos;que comprendiera hasta el 12º grado;que quienes están en verdadero contacto con los niños, es decir, los maestros, tuvieran la conducción pedagógica de la escuela, con la menor interferencia posible por parte del estado.

El 7 de septiembre de 1919 abrió sus puertas la primera escuela Waldorf. A partir de entonces, el movimiento educativo Waldorf se extendió por Alemania y otros países, pero, en la década del 30 fue prohibido en Alemania por el régimen Nazi. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, la escuela de Stuttgart reabrió sus puertas y se registró una proliferación de escuelas de ese tipo en todo el mundo.

En la actualidad existen alrededor de 900 escuelas Waldorf diseminadas en muchos países. En la Argentina hay 6 escuelas en la región de Buenos Aires, la más antigua de las cuales tiene ya más de 60 años de existencia. En la provincia de Córdoba desde 1998 funciona El Trigal con jardín de infantes y escuela primaria –la primera en el interior del país. Hay también otra escuela primaria en Villa General Belgrano. Desde 1989 funciona en Buenos Aires un Seminario Pedagógico Waldorf para la preparación de maestros en este método.

No existen dos escuelas idénticas; todas son administrativamente independientes. Sin embargo, el visitante puede advertir características comunes a todas ellas.

La infancia temprana (0-6 años)

Los niños pequeños están totalmente entregados a su entorno físico; absorben el mundo básicamente a través de sus sentidos y responden con la forma más activa de conocimiento: la imitación. La imitación es la capacidad de identificarse con el entorno inmediato a través de la voluntad activa.

Todo-el enojo, el amor, la alegría, el odio, la inteligencia, la estupidez-le llega al niño pequeño a través del tono de voz, del contacto físico, del gesto corporal, de la luz, de la oscuridad, del color, de la armonía y de la desarmonía. Estas influencias son absorbidas por el organismo físico que aún se está formando y lo afectan para toda la vida.

Quienes se ocupan de un niño pequeño-los padres, los maestros de guarderías y jardines de infantes-tienen la responsabilidad de crear un entorno que sea digno de imitación, ya que el niño imita sin discriminar. El entorno, pues, debe ofrecer al pequeño abundantes elementos positivos para ser imitados y oportunidades para el juego creativo. Esto lo sustenta en la actividad central de sus primeros años: el desarrollo de su organismo físico. El desviar las energías del niño de esta tarea fundamental, para satisfacer prematuras demandas intelectuales lo priva de la salud y la vitalidad que necesitará para su vida futura. Al empujarlo hacia la actividad intelectual en esta edad, se termina, a la larga, debilitando precisamente las capacidades de juicio y de inteligencia práctica que se busca desarrollar.

En el jardín de infantes los niños juegan a cocinar; se disfrazan y se convierten en padres y madres, reyes y magos; cantan, pintan y colorean. A través de canciones y poesías aprenden a disfrutar del idioma; aprenden a jugar juntos; escuchan cuentos, ven teatros de títeres, amasan el pan, hacen sopa, modelan con cera, construyen casas con bloques, cajas, telas y maderas. Entregarse plenamente a tales actividades es la mejor preparación para la vida; desarrolla la capacidad de concentración, de interés y un duradero amor por el aprendizaje.

La infancia intermedia (7 a 13 años)

Cuando los niños se hallan listos para dejar el jardín de infantes y entrar al primer grado, están ansiosos por explorar todo el mundo de las experiencias por segunda vez. En la etapa anterior, se identificaban con ese mundo y lo imitaban; ahora, a un nivel más conciente, se encuentran listos para conocerlo de nuevo por medio de la imaginación-esa extraordinaria capacidad de la facultad cognoscitiva del hombre-que nos permite "ver" un cuadro, "oir" un cuento, y "adivinar" significados dentro de lo aparente.

Durante los años de la escuela primaria, la tarea del educador es traducir todo lo que el niño necesita conocer sobre el mundo al idioma de la imaginación, idioma que es tan certero y responde tanto a la realidad como el análisis intelectual en los adultos. El legado de otras épocas menos intelectuales --cuentos tradicionales, leyendas y mitologías, que expresan la verdad en parábolas e imágenes-- se transforma en un inagotable cofre de tesoros para el maestro.

Vistos a través de la lente de la imaginación, la naturaleza, el mundo de los números, las matemáticas, las formas geométricas, y las tareas prácticas del mundo, son alimento y bebida para el alma del niño. Las cuatro operaciones aritméticas, por ejemplo, pueden ser introducidas como personajes de una obra que los niños de primer grado actuarán con entusiasmo dando expresión a sus temperamentos.

Todo aquello que se dirija a la imaginación y se sienta de veras estremece y activa los sentimientos y es recordado y aprendido. Los años de la escuela primaria son el momento para educar la "inteligencia sensitiva". Es solamente después de los cambios fisiológicos de la pubertad, que marcan la virtual finalización de la segunda gran fase del desarrollo, que el aprendizaje imaginativo sufre una metamorfosis para emerger como capacidad racional y abstracta del intelecto.

La adolescencia (14 a a 21 años)

Durante toda la gloriosa turbulencia de la adolescencia, la personalidad celebra su independencia y busca explorar el mundo una vez más de manera distinta. En su interior, la joven persona, el ser humano a quien han estado dirigidos los años de educación, va madurando silenciosamente. Al final emergerá el individuo.

Según la concepción de Steiner, este ser esencial no es producto ni de la herencia ni del medio ambiente; es una manifestación del espíritu. El terreno sobre el que se afirma y en el que hunde sus raíces es la inteligencia que, desde la matriz de la voluntad y el sentimiento, ha fructificado en pensamiento claro y con experiencia. En la sabiduría tradicional, es este el ser que se hace "mayor de edad" alrededor de los 21 años y que está entonces listo para emprender la verdadera tarea de educación --la auto-educación-- que distingue al adulto del adolescente.

El el aula

El día escolar comienza con una clase extendida, que puede llegar a las dos horas, en la que se trabaja en profundidad sobre una materia. Esta clase extendida, llamada clase principal, le permite al maestro desarrollar una amplia variedad de actividades en torno al tema que se esté tratando. Se incluyen ejercicios rítmicos con movimientos corporales que activan la circulación, armonizan el grupo y estimulan la concentración. Además, se trabaja por épocas, es decir, que la clase principal está dedicada a una sola materia durante toda una época que abarca varias semanas. Esto permite que el niño pueda concentrarse sobre una materia de aprendizaje y trabajar sobre ella exhaustivamente. Luego, el tema queda en "reposo" mientras se trabaja con otra materia. Los conocimientos tienen así oportunidad de ser procesados y decantar, para ser reflotados luego, al cabo de un tiempo, en la siguiente época de la misma materia.

Después de la clase principal, se trabaja con las materias especiales: idiomas, música, pintura, gimnasia, trabajos manuales, huerta, etc. Los maestros de las clases especiales trabajan en estrecha colaboración con el maestro de grado tratando de articular sus materias en torno a los temas que se tratan en la clase principal.

Los maestros de grado acompañan a sus niños desde el primero al último año de la escuela primaria. Esto permite que el maestro llegue a conocer profundamente a sus alumnos y pueda crecer y desarrollarse con ellos. El tener que prepararse para nuevos temas cada año favorece la renovación y evita el estancamiento. Al niño le ofrece un sentimiento de unidad y un referente que le brinda seguridad.

El programa de estudios de una escuela Waldorf se puede equiparar a una espiral ascendente: a medida que los niños maduran, se conectan con cada materia a un nivel diferente de experiencia. Es como si cada año alcanzaran una nueva ventana en la espiral ascendente desde la que se mira al mundo a través de la lente de cada materia.

Todos los niños participan de las actividades sin importar sus aptitudes personales. El objetivo de estudiar las diferentes materias no es convertirse en profesionales de las mismas-matemáticos, historiadores, biólogos-, sino despertar y educar las capacidades que el ser humano necesita para desarrollarse armónica y plenamente.

Las artes y las actividades prácticas

Las artes y las actividades prácticas desempeñan un rol esencial en el proceso educativo en todos los grados. No son consideradas como actividades secundarias, sino como elementos fundamentales para el crecimiento y el desarrollo.

La educación Waldorf no concibe al ser humano sólo como un cerebro, sino como un ser que tiene corazón y extremidades, es decir sentimientos y voluntad, además de intelecto. Para asegurar que la educación no produzca individuos unilaterales, atrofiados en su salud emocional y su capacidad volitiva, estos aspectos menos concientes de la naturaleza humana deben ser constantemente ejercitados, alimentados y guiados. Es allí donde las artes y las actividades prácticas hacen su mayor contribución, ejercitando no sólo el corazón y la mano sino también, de manera bien real, el cerebro.

El arte, por otra parte, no está relegado a las materias específicas (dibujo, pintura, música, etc.), sino que forma parte de la enseñanza de todas las materias. El docente debe encarar y transmitir todo lo que enseña de una manera artística e imaginativa.

Los niños que han trabajado a lo largo de su educación con el color y la forma, con el tono, la música, la actuación dramática, el lenguaje, con la arcilla, la madera, la cera, la acuarela, la lana, con la tierra y las plantas, no sólo han trabajado creativamente activando, clarificando y fortaleciendo sus emociones, sino que han puesto en práctica su pensamiento y su sentimiento y ejercitado su voluntad. Y esa es la aspiración de la educación Waldorf: educar a la totalidad del ser humano: su cabeza, su corazón y sus manos.

viernes, 11 de septiembre de 2009

PROGRAMA "ESCUELA DE PADRES"


Padres sobreprotectores limitan desarrollo de los niños


Escrito por Angie López Arias

Es normal que los padres quieran cuidar a sus hijos de los muchos peligros que hay actualmente, pero no por ello les deben aislar de la sociedad, convertirlos en niños inseguros y crear personas dependientes, y es que muchos les protegen de forma tan excesiva que inconscientemente les limitan en su desarrollo.

Si bien es cierto es necesario tener medidas de protección con niños, los padres deben tomar en cuenta que los hijos tiene que desenvolverse por sí mismos, socializar con otros pequeños, salir a jugar con el cuidado del caso, permitirles que tomen decisiones, entre muchos otros elementos indispensables en la vida de un ser humano.

“Los padres sobreprotectores por lo general tienen una percepción de entorno que rodea al niño como eventualmente peligroso, esto no siempre es cierto, lo que muchas veces sucede es que los adultos reactivan sus propios temores e inseguridades y eso es lo que les motiva a tener esa concepción”, explicó el psicólogo, Erick Quesada.


Diferencia

Quesada dijo que es muy diferente cuando los padres protegen a sus hijos de peligros reales pues en este caso tienen absoluta razón de tomar medidas para prevenir riesgos, sin embargo, cuando son protectores en exceso sobredimensionan los riesgos por lo que invalidan al niño en todo lo que este quiera o deba hacer.

“Con una conducta de sobreprotección, los padres no le permiten al niño desarrollar las habilidades sociales que debe como parte de su crecimiento. Los pequeños tiene que aprender a enfrentarse a diferentes situaciones, algunas frustrantes, otras no, pero los padres sin querer causan un efecto contrario”, aseveró Quesada.

Al tener demasiado control y protección sobre sí, el menor interpretará que es sujeto de una deficiencia porque si percibe que lo cuidan tanto es porque el solo no puede hacer nada, lo cual va generando una gran sensación de inseguridad y temor a la vida, duda de sus capacidades y se llega a considerar incapacitado para desenvolverse.


Alteración

Toda esta situación hace que los niños creen distorsiones en su autoconcepto porque tiene dudas de su capacidad, además, experimentará una gran dificultad para enfrentarse a situaciones nuevas, no podrá establecer relaciones interpersonales de manera sana, le será muy difícil tomar decisiones y adoptará una actitud de introversión.

“El niño que sobreprotegen siente una gran carga encima de él y se cuestiona el porqué le tienen que proteger tanto, lo cual le genera una sensación de duda con respecto a sus propios recursos. Si un pequeño es protegido de manera exagerada, las dificultades y miedos que se generen es probable que los arrastre en la adultez”, indicó el experto.

Por su parte el psicólogo infantil, Eisen Ríos, manifestó que un niño sobreprotegido no puede desarrollar sus propios recursos y el mayor problema será cuando al convertirse en adulto tenga que enfrentarse a la vida real donde ya la protección de los padres u otras personas no existe lo que le creará grandes conflictos.


Carencia

Es así como un niño que ha sido víctima de sobreprotección será un adulto sin tolerancia porque no ha aprendido a comprender las diferencias de otros, frustrado porque no puede desenvolverse adecuadamente y egocentrista ya que pensará que todos a su alrededor tiene que complacer sus deseos.

“Los padres sobreprotectores buscan suplir todas las necesidades de sus hijos, es común que cuando el padre o la madre vivieron una situación de pobreza hagan lo posible para que a sus niños no les falte nada pero los extremos son nocivos. Si el niño no experimenta ninguna necesidad porque todas se las suplen no aprenderá a luchar”, aseguró Ríos.

Según el especialista, los padres deben reconocer que sus propios problemas no resueltos van a afectar a la vida de los hijos, por ello es importante que se evalúen y autoanalicen para determinar cuáles son las actitudes que tienen como padres pues también deben aprender a ponerse límites y evitar así caer en situaciones extremas.

“Esta situación puede cambiar pero comienza por los padres pues tienen que reconocer que pueden estar afectando la vida de sus hijos por problemas no resueltos de sus vidas. Es necesario evaluarse y ver como son pero también hay llamadas de atención que indican que algo no está bien como problemas de conducta en los niños”, añadió.

Si bien es cierto es de fundamental importancia cuidar a los niños de los peligros que les acechan, es necesario hacerlo con medida y no caer en extremos.


miércoles, 9 de septiembre de 2009

¿Hablar de "eso"?

Por Constantino Carvallo (*)
"Hablar sí, pero que callen los cuerpos".
C. Lejeune

Lo primero es hablar claro. La sexualidad no es el conocimiento de la fisiología del aparato reproductor; no seamos deshonestos. La sexualidad es la disposición natural del cuerpo para hallar placer en sus encuentros con el mundo. Placer, deleite, goce, fruición: son éstas las palabras que definen la sexualidad, y no vagina, pene, ovarios, vesícula seminal y demás sustantivos que sólo intentan hacer ciencia de una función.

Se trata, pues, del goce, y principalmente del goce que se encuentra con un objeto privilegiado del mundo, el cuerpo del otro. Al ingresar a la socialización, este goce, convertido en erotismo por la imaginación, enfrenta los peligros y posibilidades de toda relación humana. La sexualidad es entonces el goce físico y espiritual que encontramos en la relación con nuestro cuerpo y con el mundo, esencialmente con el cuerpo del otro.
Esta nueva relación nos descubre una inquietante y maravillosa dimensión de nuestro propio ser: damos goce, no sólo lo recibimos; somos capaces de ser para el otro una causa de su intensa satisfacción. La buena educación sexual es aquella que abre la perspectiva del placer al interior de la esfera de la moralidad. Es decir, se trata de saber gozar y permitir gozar. No es la búsqueda frenética del placer, sino la potenciación de ese placer, su ubicación dentro de una relación sana, orientada hacia el bien. Se trata de aprender a buscar los encuentros buenos y placenteros y evitar los que nos causan dolor y también aquellos que, proporcionándonos placer, pueden, sin embargo, destruirnos como sujetos dueños de una voluntad.
Lo que esperamos de una educación de la sexualidad es que el goce sano, no perverso, sea el motivo que anima al sujeto a emprender sus vínculos con el mundo. Que prefiera el placer al dolor, que el mundo lo fascine, lo anime con su oferta de deleite, pero que éste se encuentre relacionado con la organización moral de la personalidad. El goce anima y la templanza guía.
Pregunta: ¿necesitamos, para lograr este objetivo, conocer la anatomía del aparato reproductor? No. Esto no es educación de la sexualidad. Es sólo información que no entraña actitud, vida. Lo que despierta la curiosidad del niño y aquello a lo que ideele llama graciosamente "eso", no es que el pene ingresa en la vagina, sino la oscura sospecha de que allí se juega un motivo fundamental que explica la relación entre la madre y el padre: el placer. Este es el núcleo de la sexualidad, la fuente desde la que brotan las profundas causas del actuar.
La sexualidad no forma parte del plan de estudios de ninguna escuela en la cultura occidental. Las escuelas fundadas en la modernidad por Comenius tienen todavía la ilusión científica que caracteriza a la Ilustración. Se trata de adquirir ciencia, conoci­mientos.
Y sin embargo hay un currículo oculto que entraña educación auténtica de la sexualidad. Los castigos, por ejemplo. El olvido del cuerpo, la incomodidad, el aburrimiento, el miedo, las relaciones con los compañeros, el hambre. Se enseña más la sexualidad golpeando a un alumno por no cumplir la estúpida tarea que mostrando una lámina de las trompas de Falopio para tomar un examen que ponga un rojo más en la libreta bimestral. Porque ese alumno crecerá asumiendo un vínculo con el dolor que lo perseguirá luego en sus relaciones con el mundo. No sabrá gozar ni causar goce, y ése es el tema de la sexualidad; lo demás es olvidable materia escolar.
Ya que se trata de no confundir una cosa con la otra, explico mi posición. La escuela debe dar los conocimientos que le entreguen al alumno una comprensión de la fisiología e higiene del cuerpo humano. Para esto es necesario reimplantar un curso extrañamente ausente en el programa esco­lar: la anatomía del cuerpo humano.
No encuentro razón para que se privilegie el estudio de un aparato, el reproductor, como un curso independiente. Esto obedece a una intención que nada tiene que ver con la educación sexual. La nueva materia aparece para bajar la tasa de natalidad en el Perú. Se trata de dar conocimientos sobre la reproducción con la esperanza de que estos conocimientos eviten la paternidad casual. Noble objetivo, pero que no puede confundirse con sexualidad.
La verdadera educación sexual está en el vínculo que la escuela da al alumno. La escuela puede ser un lugar plácido donde se aprende a gozar del encuentro con los otros, con el saber, con la comunidad, con la paz. O puede ser un infierno que socializa mal, que produce rencor, dolor, odio al trabajo y al saber, perversión de la sexualidad.
La sexualidad sana y creadora, moral, se juega en el trato, en el modo como se asumen los cuerpos, en las palabras y en los contactos, en la paciencia y en la tolerancia para aceptar al otro, el alumno. En el amor por él.
(* ) Fundador del colegio Los Reyes Rojos (1953-2008)